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  • Dr Mario Spennato

El Stent es un pequeño tubo de malla metálica que se expande dentro de una arteria. Se coloca en un vaso sanguíneo obstruido durante un procedimiento llamado angioplastia.


La intervención comienza con un cateterismo cardíaco, que se realiza en la sala de hemodinamia. 1️⃣Se introduce un catéter hacia la arteria coronaria que se encuentra obstruida.

2️⃣En el lugar de la obstrucción, se infla un balón o globo colocado en el extremo del catéter. 3️⃣Luego colocar el stent, que quedará fijo en la arteria, se extrae el catéter con el balón y aumenta el fluido sanguíneo.


El objetivo del stent es ayudar a que la luz de la arteria permanezca abierta para que fluya la sangre normalmente. Por medio de la angioplastia con stent, se resuelve la isquemia y la angina de pecho generadas por la obstrucción de la arteria coronaria.


Existen stents para las arterias del corazón (coronarias), del cuello (carótidas), y de las piernas (ilíacas, femorales, tibiales, poplíteas).


Fuente: WikiCardio


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Dr. Mario Spennato

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La hipertensión pulmonar es un tipo de presión arterial alta que afecta a las arterias de los pulmones y al lado derecho del corazón.



Con la hipertensión pulmonar, los vasos sanguíneos de los pulmones se estrechan, bloquean o destruyen. El daño ralentiza el flujo sanguíneo a través de los pulmones y aumenta la presión arterial en las arterias de los pulmones.

Entonces, el corazón debe hacer un esfuerzo mayor para bombear sangre a través de los pulmones. Con el tiempo, el esfuerzo adicional hace que el músculo cardíaco se debilite y falle.


En algunas personas, la hipertensión pulmonar empeora lentamente y puede poner en riesgo la vida. Aunque no existe cura para algunos tipos de hipertensión pulmonar, el tratamiento puede ayudar a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.


Síntomas

Los síntomas empeoran a medida que la enfermedad progresa. Incluyen:

- Falta de aire

- Fatiga

- Mareos o desmayos (síncope)

- Presión o dolor en el pecho

- Hinchazón (edema) en los tobillos, las piernas y, con el tiempo, en el abdomen (ascitis)

- Color azulado en los labios y la piel (cianosis)

- Pulso rápido o latidos fuertes del corazón (palpitaciones)


La hipertensión pulmonar se diagnostica con mayor frecuencia en personas de entre 30 y 60 años. Envejecer puede aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión arterial pulmonar. Sin embargo, la hipertensión arterial pulmonar idiopática es más común en adultos jóvenes.

Fuente: MayoClinic


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A partir de la recomendación de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain), se acordó comenzar con la aplicación del segundo refuerzo de la vacuna COVID-19 en grupos priorizados.

El objetivo es aplicar esta cuarta dosis lo más rápido posible a las personas que tienen mayor riesgo, para disminuir así la posibilidad de internaciones, complicaciones y fallecimientos.


Quien se tiene que vacunar:

Estará destinado en una primera etapa a:

- Personal de salud independientemente de la edad

- Personas mayores de 50 años

- Personas de 12 años o más con inmunocompromiso


Es importante destacar que el intervalo entre el primer y el segundo refuerzo (tercera y cuarta dosis) deberá ser mayor a 4 meses. Y se mantiene la recomendación de esperar 90 días tras el alta de la enfermedad para aplicarse la dosis de refuerzo de la vacuna COVID-19, aunque ya hayan cumplido 4 meses desde la administración de la tercera dosis.

¿Por qué una cuarta dosis?

La decisión de la Conain de recomendar un segundo refuerzo se basa en la evidencia sobre la disminución de la efectividad de las vacunas a lo largo del tiempo y el impacto de una segunda dosis de refuerzo en distintos grupos poblacionales, según el memorándum de la cartera sanitaria. “El segundo refuerzo se ve asociado a un incremento de la respuesta inmune, la disminución de la internación y de la mortalidad por COVID-19”, explicaron.


La mayor parte de la evidencia sobre la cuarta dosis procede de Israel. Este país fue pionero ofreciendo ya en diciembre último una segunda dosis de refuerzo a los mayores de 60 años y profesionales sanitarios que habían recibido la tercera al menos 4 meses antes.


Durante el periodo de Ómicron, los datos del mundo real recogidos de los registros médicos electrónicos en Israel -y resumidos en estudio aún no publicado en una revista científica- mostraron que las personas de 60 a 100 años tenían una probabilidad significativamente menor de morir por COVID-19 si recibían una segunda dosis de refuerzo en comparación con los inmunizados con sólo 3 dosis.


Otro estudio realizado entre 1,2 millones de israelíes de 60 años o más estimó la eficacia de la cuarta dosis contra la infección por SARS-CoV-2 y la enfermedad grave por COVID19.


Los resultados mostraron una tasa 2 veces menor de infección y una tasa 3,5 veces menor de COVID-19 grave en adultos de este grupo etario en la cuarta semana después de recibir una cuarta dosis en comparación con los adultos que recibieron una tercera dosis más de cuatro meses antes. Pero la protección frente a infección parece desvanecerse rápidamente y la protección frente a enfermedad grave se ha seguido sólo 6 semanas.


Un segundo estudio israelí en trabajadores sanitarios (sin población anciana o vulnerable), sugiere una baja efectividad adicional frente a infección de la cuarta dosis respecto a la tercera. Los autores concluyeron que “una cuarta dosis de vacuna en trabajadores sanitarios jóvenes y sanos puede tener solo beneficios marginales”. Es importante remarcar que en ninguno de los estudios se detectaron problemas de seguridad con la cuarta dosis.


En Resumen:

  • El ministerio de Salud de la Nación anunció que se comenzará a aplicar un segundo refuerzo al personal de salud, los mayores de 50 años y personas de 12 años o más con inmunocompromiso.

  • El intervalo entre el primer y el segundo refuerzo (tercera y cuarta dosis) deberá ser mayor a 4 meses.

  • La mayor parte de la evidencia procede de Israel y muestra que es seguro aplicar una cuarta dosis. Los mayores beneficios se dan en los adultos mayores.


Fuente: Chequeado.com

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